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16/01/2020

Max Ernst

Alemania, 1891–1976

Max Ernst quiso representar en su obra el mundo de los sueños. Fue un surrealista militante y llevó este movimiento por todo el mundo. Para él, la parálisis ante un lienzo en blanco («complejo de virgen») se solucionaba de una forma muy sencilla: sacando material del subconsciente.

Artista impredecible, siempre siguió la línea de la experimentación. Nunca hizo lo que se esperaba de él y huyó de lo que él llamaba «la ceguera de la razón».

Hijo de un profesor para sordos con afición a la pintura, Ernst tuvo siempre a mano herramientas para pintar. De 1910 a 1914 estudió filología clásica, filosofía, psiquiatría e historia del arte en la universidad de Bonn. Comenzaría a pintar ahí sus primeras obras en serio.

Lucharía en la I Guerra Mundial, donde fue herido y eso le daría problemas también el la II guerra: por un lado los franceses lo consideraban un alemán, mientras que para los nazis era otro de esos artistas degenerados. Así que decidió huir a Estados Unidos y casarse con Peggy Guggenheim. Fue su tercera mujer.

A él le debemos el Frottage (frotar sobre un objeto para transferir su textura en el soporte) o el Grattege (raspar pigmentos secos encima de maderas o lienzos). También el Dripping o goteo, que después desarrollaría Jackson Pollock. Fue asimismo un maestro en el collage, realizando varias novela-collage y trabajó con gran pericia la escultura, y también el cine (fue actor el la película de Buñuel «La edad de oro»).

A los 15 años quedó profundamente afectado por la muerte de su loro, justo cuando nació su hermana menor. Confuso por el incidente, empezó a relacionar aves y personas y esto se ve en sus cuadros, a menudo con cruces de pájaros y humanos.